Se marca un hoyo de tres a 4 veces del tamaño del cepellón, y cavar un hoyo 1 vez y media la profundidad del cepellón.
Se utiliza una horqueta, para soltar la tierra y así las raíces penetran con mayor facilidad.
Se inclina el árbol, se saca la bolsa o macetero, sin dañar el sistema radicular.
Se inserta una estaca levemente hacia un costado en dirección al viento. Se coloca el árbol, asegúrandose que la parte superior de las raíces se encuentre a nivel del suelo.
Se llena el hoyo con mezcla de tierra y materia orgánica. Sujetamos el árbol a la estaca. Regamos y abonamos. Finalmente cortamos los brotes dañados.